07 del 07 del 07
No el poder de los números, sino la fe en Dios que hace nuevas todas las cosas
Conferencia espiritual
No es el poder de los números, sino la fe en Dios
El hombre a veces intenta adivinar el futuro por medio de los números, dándoles poderes que no tienen. Es cierto que en la Escritura los números pueden tener un sentido simbólico, pero conviene no darles más importancia de la que Dios les dio. Lo que de verdad transforma nuestra vida no es el poder de una fecha o de una cifra, sino la fe que ponemos en Dios.
Hebreos 11:30
Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días.
Los muros de Jericó no cayeron por el poder mágico del número siete, sino por la fe del pueblo que obedeció a Dios. Y a lo largo de la Escritura, los héroes de la fe conquistaron, hicieron justicia y alcanzaron promesas no por números, sino por confiar en Dios. De eso queremos hablar: no de futurología ni de cifras, sino de la fe que abre camino a un nuevo comienzo en Dios, quien hace nuevas todas las cosas.
¿Pones tu confianza en señales y cifras, o en el Dios que obra por la fe?
El siete: plenitud de la obra de Dios
En la Escritura, el número siete suele señalar plenitud, algo completo, la obra de Dios llevada a término. Dios creó el mundo y al séptimo día contempló su obra terminada. No es un poder aritmético, sino un símbolo de que Dios completa lo que comienza. Y esto sí nos enseña algo precioso: que Dios no deja su obra a medias.
Filipenses 1:6
Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.
El que comenzó la buena obra en ti la llevará a término. Esa es la plenitud que el siete representa: Dios completa lo que empieza en sus hijos. Si Él inició en tu vida una transformación, no la abandonará; la perfeccionará. No te desanimes si te ves incompleto, si sientes que la obra en ti aún no termina; confía en que Dios es fiel y completará lo que comenzó. La plenitud no depende de tu esfuerzo perfecto, sino de la fidelidad de Dios. El que confía en que Dios termina su obra vive con esperanza.
¿Confías en que Dios completará la obra que comenzó en ti, aunque la veas inacabada?
El día octavo: un nuevo comienzo
Si el siete habla de plenitud, el ocho habla de un nuevo comienzo. Después de que la obra está completa, viene una etapa nueva. En la vida espiritual, cuando Dios completa algo en nosotros, no es para que nos quedemos quietos, sino para empezar de nuevo, con más madurez, más entrega, más fruto. Cada obra terminada de Dios abre un nuevo capítulo.
2 Corintios 5:17
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
En Cristo somos nueva criatura: las cosas viejas pasaron y todo es hecho nuevo. Pero esa novedad no es para estancarse, sino para crecer hacia la madurez, para dejar de ser niños llevados por todo viento y crecer en Cristo. Cada vez que Dios completa algo en tu vida, te invita a un nuevo comienzo: a entregarte más, a servir mejor, a dar fruto. No vivas siempre en el mismo punto; deja que cada obra terminada de Dios sea el inicio de una etapa nueva. El que vive con Dios siempre tiene la posibilidad de empezar de nuevo.
¿Aprovechas lo que Dios ha hecho en ti como un nuevo comienzo, o te quedas estancado?
La fe que rodea hasta ver caer los muros
El pueblo rodeó Jericó siete veces, y al fin los muros cayeron. Pero la victoria fue por la fe puesta en el mandato de Dios, sostenida con paciencia y obediencia. A veces nosotros también damos muchas vueltas a un problema, a una batalla que no parece ceder. La enseñanza es perseverar en la fe hasta ver la obra de Dios.
Josué 6:20
Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó.
Quizás has dado muchas vueltas alrededor de una dificultad que se levanta como un muro contra ti. La fe no siempre derriba el muro en la primera vuelta; muchas veces pide perseverancia, obediencia y paciencia. Pero el que persevera confiando en Dios ve, a su tiempo, caer el muro. No te rindas a mitad del camino; sigue rodeando en fe, sigue confiando y obedeciendo. Lo que parecía inamovible cede cuando Dios actúa a favor del que persevera. La fe paciente ve caer los muros que la prisa nunca derribaría.
¿Perseveras en la fe ante los muros de tu vida, o te rindes antes de verlos caer?
El justo se levanta cada vez que cae
Tal vez muchas veces quisiste cumplir con Dios y volviste a caer; quizás llegaste a pensar en dejar el camino. Pero la Escritura dice que el justo, aunque caiga muchas veces, vuelve a levantarse. La caída no es el final; el final es quedarse caído. Y la gracia de Dios siempre levanta al que de verdad lo busca.
Proverbios 24:16
Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; mas los impíos caerán en el mal.
Lo que distingue al justo no es que nunca caiga, sino que siempre se levanta. Y se levanta porque la gracia de Dios lo sostiene. Si has caído una y otra vez, no te quedes en el suelo creyendo que ya no hay remedio; la misericordia de Dios es nueva cada mañana y te ofrece un nuevo comienzo. Levántate otra vez, pero ahora entrega tu corazón sin reservas, y apóyate en la fortaleza de Dios y no en la tuya. El que se levanta de la mano de Dios va más firme que antes. No cuentes tus caídas; cuenta las veces que Dios te ha levantado.
El Libro de Urantia — 156:5.8
No os desaniméis por los fracasos pasados ni os abruméis por las decepciones. El Padre celestial siempre ofrece una nueva oportunidad. La verdadera grandeza está en levantarse una y otra vez, confiando en la fuerza que viene de Dios, y seguir adelante.
Dios siempre ofrece una nueva oportunidad. No debemos dejarnos abrumar por los fracasos pasados ni por las decepciones; la verdadera grandeza está en levantarse una y otra vez, confiando en la fuerza que viene de Dios. Cada día con Él puede ser un nuevo comienzo. Por eso, deja atrás lo que quedó atrás, y vuelve a empezar de la mano del Padre, que nunca se cansa de levantar a sus hijos.
¿Te quedas abrumado por tus caídas, o te levantas confiando en la fuerza que viene de Dios?
Vivir el nuevo comienzo con confianza, no con miedo
Un nuevo comienzo en Dios se vive con confianza, no con miedo. No tenemos que vivir asustados por el mal ni pendientes de amenazas; nuestra seguridad está en el poder de Dios, que es mayor que todo lo que pueda venir contra nosotros. La fe echa fuera el temor y nos hace avanzar con esperanza.
Isaías 40:31
Pero los que esperan al Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas. Ese es el secreto del nuevo comienzo: no confiar en nuestras fuerzas, que se agotan, sino esperar en Dios, que las renueva. No vivas atemorizado por lo que pueda pasar; vive confiado en que el poder de Dios actúa a tu favor. La enfermedad, la escasez, las dificultades no tienen la última palabra cuando ponemos la vida en las manos de Dios. Avanza con confianza, levanta alas como las águilas, y empieza de nuevo apoyado en la fuerza que solo Él da. El que espera en Dios no se fatiga en el camino.
¿Vives tu nuevo comienzo con miedo a lo que pueda venir, o con confianza en el poder de Dios?
Conclusión: hoy es un nuevo comienzo
No se trata del poder de los números ni de fechas especiales, sino de la fe en Dios, que hace nuevas todas las cosas. El siete nos recuerda que Dios completa la obra que comienza; el día octavo, que cada obra terminada abre un nuevo comienzo. En Cristo somos nueva criatura, llamados a crecer, a perseverar en la fe hasta ver caer los muros, y a levantarnos cada vez que caemos.
Hoy puede ser tu nuevo comienzo. Confía en que el que comenzó la buena obra en ti la perfeccionará. No te abrumes por las caídas; levántate de la mano del Padre, que siempre ofrece una nueva oportunidad. Persevera en la fe ante los muros que se levantan, y vive con confianza, no con miedo, esperando en el Señor que renueva las fuerzas. Deja atrás lo viejo y empieza de nuevo, entregando tu corazón sin reservas. Porque el que pone su fe en Dios no depende de fechas ni de cifras, sino del amor de un Padre que cada día le da la oportunidad de comenzar otra vez.
No es el poder de los números, sino la fe en Dios: hoy puede ser tu nuevo comienzo en Él.