Busca tu propósito
Descubrir para qué Dios te creó y te llamó
Conferencia espiritual
La búsqueda de un propósito
Mucha gente vive sin hallar un propósito claro para su vida. Pasan los años, ejercen un oficio, logran cosas, y en el fondo sienten que no era eso lo que de verdad querían, que no son lo que hubieran querido ser. Esa falta de propósito genera amargura y vacío. Pero Dios nos creó con un propósito, y buscarlo es una de las tareas más importantes de la vida.
Romanos 8:28
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
Dios nos llamó conforme a un propósito, y para los que lo aman, todo coopera para bien. No estamos en esta tierra por casualidad; Dios tiene un propósito para cada uno. También entre los creyentes hay quienes, por necesidad o por inercia, terminan haciendo cosas que no eran lo que Dios les había puesto en el corazón, y sienten frustración. De eso queremos hablar: de buscar el propósito para el que Dios nos creó y nos llamó.
¿Has buscado el propósito para el que Dios te creó, o vives sin un rumbo claro?
Buscar el propósito lleva a Dios
El que no conoce a Dios puede sentir difícil hallar el propósito de su vida, porque busca a tientas. Pero lo peor que puede hacer es dejar de buscarlo, porque esa búsqueda sincera lo llevará, tarde o temprano, hacia Dios. El anhelo de un sentido para la vida es, en el fondo, un anhelo de Dios mismo.
Hechos 17:27
Para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.
Dios puso en el corazón humano el anhelo de buscarle, y no está lejos de ninguno de nosotros. Por eso, la búsqueda del propósito de la vida, cuando es sincera, conduce a Dios, que es la fuente de todo sentido. Muchos buscan llenar ese vacío con el trabajo, los bienes, los placeres o mil cosas más, pero esos son solo espejismos; el verdadero propósito se halla en Dios. No dejes de buscar, porque buscar de verdad te acerca a Aquel que da sentido a todo. El que busca a Dios encuentra, junto con Él, el propósito de su vida.
¿Buscas llenar tu vacío con cosas pasajeras, o buscas el propósito en Dios, que no está lejos de ti?
Fuimos creados para buenas obras
La visión de Dios para nosotros es clara: nos creó para buenas obras que Él preparó de antemano. No somos fruto del azar ni un accidente; somos hechura suya, con un propósito que comienza por nuestra propia transformación y se extiende para bendecir a otros.
Efesios 2:10
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Somos hechura de Dios, creados para buenas obras que Él ya preparó. Ese es nuestro propósito general: ser transformados por Dios y, transformados, bendecir a nuestro entorno, nuestra familia, nuestra ciudad, y así llevar su amor más lejos. Quien ignora esto desperdicia su vida en espejismos; quien lo abraza descubre que su vida tiene un sentido grande. Eres obra de Dios, hecho para el bien. No vivas como si tu existencia no tuviera propósito; abraza el que Dios te dio, y empieza por dejarte transformar por Él.
¿Vives como obra de Dios creada para el bien, o como si tu vida no tuviera propósito?
Especiales para Dios, no por lo que tenemos
Lo que hace al ser humano especial no es su cuerpo, ni siquiera su capacidad de razonar, sino que lleva la firma de Dios: su aliento de vida y su imagen. Y a los que reciben a Cristo, Dios los hace de manera especial obra suya, no por su forma o por lo que tienen, sino porque le pertenecen y reflejan su imagen de rectitud, santidad y amor.
Génesis 1:26-27
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó.
Fuimos creados a imagen de Dios, para reflejarlo en la tierra con una vida de rectitud, santidad y amor. Ese es nuestro valor: no lo que tenemos ni lo que logramos, sino que pertenecemos a Dios y mostramos su imagen. Por eso, buscar el propósito no es buscar prestigio o riqueza, sino descubrir cómo reflejar mejor a Dios en nuestra vida. Eres especial para Dios porque eres suyo y llevas su imagen. Vive de manera que esa imagen brille, y estarás cumpliendo lo más profundo de tu propósito.
El Libro de Urantia — 5:4.8
El propósito de la vida humana no es la acumulación de cosas ni el logro de posiciones, sino el descubrimiento y el cumplimiento de la voluntad de Dios. El hombre halla su verdadero significado cuando, reconociéndose hijo de Dios, vive para reflejar el carácter del Padre en amor y servicio.
El propósito de la vida no es acumular cosas ni alcanzar posiciones, sino descubrir y cumplir la voluntad de Dios. Hallamos nuestro verdadero significado cuando, reconociéndonos hijos de Dios, vivimos para reflejar el carácter del Padre en amor y servicio. Por eso, no midas tu vida por lo que tienes o lo que logras a los ojos del mundo, sino por cuánto reflejas a Dios. Ese es el propósito que da sentido pleno a la existencia.
¿Mides tu valor por lo que tienes y logras, o por cuánto reflejas a Dios en amor y servicio?
Buscar el propósito particular
Además del propósito general —ser transformados y reflejar a Dios—, el Señor tiene para cada uno un propósito particular: una misión, unos dones, una tarea para la cual nos dotó. Muchos no la han descubierto o no la están desarrollando, y por eso sienten frustración. Buscar ese propósito particular es parte de nuestra responsabilidad.
1 Corintios 12:7
Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.
A cada uno le es dado algo del Espíritu para provecho de todos. Dios no reparte sus dones al azar; a cada hijo le dio capacidades y un lugar en su obra. Buscar tu propósito particular es descubrir esos dones y ponerlos al servicio, para edificación de los demás. No te conformes con una fe sin rumbo; pregúntale a Dios para qué te creó, qué don puso en ti, qué misión te confió. El que descubre y desarrolla su propósito particular vive con sentido y da fruto; el que lo ignora, vive frustrado. Busca tu propósito, y ponlo en marcha.
¿Conoces y desarrollas el don y la misión particular que Dios te dio, o los tienes guardados?
Dejar lo cómodo para cumplir el propósito
A veces no cumplimos nuestro propósito porque nos quedamos en lo cómodo, en lo conocido, aunque no nos llene el corazón. Pero Dios nos llama a salir de la comodidad para cumplir aquello para lo que nos creó. Obedecer su llamado, aunque cueste, vale más que cualquier comodidad.
1 Samuel 15:22
Y Samuel dijo: ¿Se complace el Señor tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a la palabra del Señor? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.
El obedecer es mejor que los sacrificios. Dios prefiere que cumplamos su propósito antes que cualquier otra cosa que le ofrezcamos. Por eso, no sacrifiques tu propósito en el altar de la comodidad ni de la rutina. Si Dios te llama a algo, no lo postergues por miedo al esfuerzo o por preferir lo fácil. Busca tu propósito y obedécele, aunque implique salir de tu zona conocida. El que obedece el llamado de Dios y cumple su propósito halla una satisfacción que la comodidad nunca da. Pon tu vida al servicio de aquello para lo que Dios te creó.
¿Te quedas en lo cómodo, o estás dispuesto a salir de ahí para cumplir el propósito de Dios?
Conclusión: busca tu propósito en Dios
Vivir sin propósito genera vacío y amargura, pero Dios nos creó y nos llamó conforme a un propósito. Buscarlo sinceramente conduce a Dios mismo, fuente de todo sentido. Fuimos hechos para buenas obras, para reflejar la imagen de Dios en rectitud, santidad y amor; ese es nuestro valor, no lo que tenemos ni lo que logramos a ojos del mundo.
Busca tu propósito particular: los dones y la misión que Dios puso en ti, para ponerlos al servicio y dar fruto. No sacrifiques ese propósito en el altar de la comodidad; obedece el llamado de Dios aunque cueste, porque el obedecer vale más que cualquier ofrenda. El propósito de la vida no es acumular ni figurar, sino descubrir y cumplir la voluntad de Dios, reflejando al Padre en amor y servicio. No vivas a la deriva ni frustrado; pregúntale a Dios para qué te creó, y ponte en marcha. El que busca y cumple su propósito en Dios vive con sentido pleno y se vuelve bendición para muchos.
No vivas a la deriva: busca el propósito para el que Dios te creó, y cúmplelo reflejándolo en amor y servicio.