Ayuda idónea

El regalo de la compañía: caminar juntos en el amor de Dios

 

Conferencia espiritual

 

No es bueno que el hombre esté solo

Desde la creación, Dios mostró que el ser humano no fue hecho para la soledad, sino para la comunión y el amor. Al ver al hombre solo, Dios dijo que no era bueno, y le dio una compañía adecuada para él. La compañía, el caminar juntos, el amarnos y ayudarnos, es parte del diseño de Dios para nuestra vida.

Génesis 2:18

Y dijo el Señor Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

La palabra idónea significa adecuada, apropiada, capaz de complementar. Dios no nos hizo para vivir aislados, sino para acompañarnos y sostenernos unos a otros, y de manera especial en el matrimonio, donde dos personas se unen para caminar juntas en el amor. De eso queremos hablar hoy: del regalo de la compañía que Dios da, y de cómo vivirla conforme a su amor.

¿Valoras la compañía que Dios te ha dado, o vives encerrado en ti mismo?

La compañía como don de Dios

La ayuda idónea no es algo que conquistamos por nuestra cuenta, sino un don que Dios da. El esposo o la esposa, el amigo fiel, el hermano en la fe, son regalos de Dios para acompañarnos en el camino. Reconocerlo así nos enseña a cuidar y a agradecer la compañía que tenemos, en lugar de darla por sentada.

Eclesiastés 4:9-10

Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.

Mejores son dos que uno, porque si uno cae, el otro lo levanta. Así diseñó Dios la vida: para que nos sostengamos mutuamente. En el matrimonio, en la familia, en la comunidad de fe, Dios nos da compañeros de camino que nos ayudan a levantarnos cuando caemos y a alegrarnos cuando avanzamos. No desprecies ese don; cuídalo, agradécelo, hónralo. El que valora la compañía que Dios le dio camina más firme; el que la descuida, se empobrece. La ayuda idónea es un regalo del amor de Dios para nuestra vida.

¿Cuidas y agradeces a los que Dios ha puesto a tu lado como compañía y ayuda?

El valor de la persona que ama y ayuda

La Escritura describe a la mujer virtuosa, y vale también para todo cónyuge fiel, como un tesoro de gran valor, en quien el corazón del otro confía. Una compañía así no se mide en cosas materiales, sino en amor, fidelidad, esfuerzo y bondad. Es un regalo cuyo valor sobrepasa el de las piedras preciosas.

Proverbios 31:10-11

Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias.

El corazón confiado en quien ama es uno de los mayores tesoros de la vida. Cuando hay fidelidad, confianza y amor, el hogar se vuelve un lugar de paz. Por eso, más que buscar a alguien perfecto, conviene ser nosotros mismos una buena ayuda: fieles, confiables, amorosos, dispuestos a sostener al otro. El que es ayuda idónea para su compañero edifica un hogar firme. No esperes solo recibir; sé tú, con la ayuda de Dios, esa compañía fiel y amorosa que bendice a quien camina a tu lado.

¿Eres tú una ayuda fiel y amorosa para quien camina a tu lado, o esperas solo recibir?

El amor que honra y se honra mutuamente

En una relación según Dios, las dos personas se honran mutuamente. El esposo alaba a su esposa, los hijos la bendicen; y lo mismo el amor verdadero se reconoce y se valora. Donde hay amor de Dios, no hay desprecio ni rivalidad, sino respeto, ánimo y gratitud mutua.

Efesios 5:33

Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.

El amor que Dios pone en un hogar se traduce en honra mutua: amar y respetar al otro, hablar bien de él aun cuando no está presente, sostenerlo en vez de criticarlo. Qué hermoso es un hogar donde cada uno valora y bendice al otro. Ese amor no nace solo del esfuerzo humano, sino del amor de Dios que llena el corazón y se derrama en la relación. Honra a tu compañía, trátala con respeto y ternura, y deja que el amor de Dios sea el cimiento de tu hogar. Donde se honran mutuamente, allí habita la paz de Dios.

En tu hogar y tus relaciones, ¿hay honra y respeto mutuo, o crítica y desprecio?

Cuidar el corazón para amar bien

Para ser una buena ayuda y vivir bien la compañía, hace falta cuidar el corazón. De un corazón lleno de envidia, rencor o egoísmo no puede brotar un amor sano. Pero de un corazón en paz, sanado por Dios, brota la capacidad de amar, de acompañar y de bendecir al otro.

Proverbios 4:23

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.

De lo que hay en el corazón brota la vida, y también la manera en que tratamos a los demás. Por eso, para amar bien, primero hay que dejar que Dios sane y guarde el corazón. El que cultiva la paz, el perdón y el amor de Dios en su interior se vuelve buena compañía para otros. No descuides tu corazón, porque de él depende cómo amas. Pide a Dios que lo llene de su amor, y serás capaz de ser esa ayuda idónea, ese compañero fiel, que bendice la vida de los demás. El amor verdadero brota de un corazón cuidado por Dios.

El Libro de Urantia — 160:2.9

El amor verdadero entre las personas es un reflejo del amor divino. Cuando dos almas se unen en el respeto, la confianza y la entrega mutua, su unión se vuelve un lugar donde habita el espíritu de Dios. La compañía sincera y amorosa es uno de los mayores dones que enriquecen la vida humana.

El amor verdadero entre las personas es un reflejo del amor de Dios. Cuando dos almas se unen en el respeto, la confianza y la entrega mutua, su unión se vuelve un lugar donde habita el espíritu de Dios. La compañía sincera y amorosa es uno de los mayores dones que enriquecen la vida. Por eso, cuidar el corazón y dejar que el amor de Dios lo llene es la clave para amar bien y ser, para otros, esa ayuda idónea que Dios diseñó. El amor humano, cuando bebe del amor divino, se vuelve fuente de bendición.

¿Cuidas tu corazón y lo dejas llenar del amor de Dios, para poder amar bien a los demás?

Conclusión: el don de caminar acompañados

Desde la creación, Dios mostró que no es bueno que el ser humano esté solo, y nos dio la ayuda idónea: el regalo de la compañía. El esposo o la esposa, la familia, los hermanos en la fe, son dones de Dios para acompañarnos, sostenernos y amarnos en el camino. Mejores son dos que uno, porque juntos nos levantamos cuando caemos.

Valora y cuida la compañía que Dios te ha dado, en lugar de darla por sentada. Más que buscar a alguien perfecto, sé tú una buena ayuda: fiel, confiable, amorosa. Honra a quienes caminan a tu lado, trátalos con respeto y ternura, y deja que el amor de Dios sea el cimiento de tu hogar y tus relaciones. Cuida tu corazón, porque de él brota la manera en que amas, y pide a Dios que lo llene de su amor. Porque el amor verdadero entre las personas es reflejo del amor divino, y la compañía sincera es uno de los mayores dones que enriquecen la vida. Camina acompañado, ama bien, y deja que Dios habite en medio de tus relaciones.

No es bueno estar solo: valora el don de la compañía, sé buena ayuda, y deja que el amor de Dios una tu hogar.

Contact

Hable Con Nosotros

Le invitamos a contactarnos para más información.
Participa y comparte, sé parte del Hogar del Hombre Nuevo.

Hablemos De Su Proyecto

Apoyamos tus proyectos, sobre espiritualidad, salud, alimentación, política, economía, educación, medio ambiente, negocios y comercio.

Hablemos De Tu Idea

Ayúdanos a escribir una nueva historia cultural para la humanidad. Aquí podrá aportar los más grandes pensamientos al Gobierno de Dios.

Capacítese Con Nosotros

Facilitamos contenidos y espacios creados para la enseñanza e instrucción personal; lugares en los que se recibe instrucción beneficiosa para el desarrollo y crecimiento Mental y Espiritual.

Teléfono

CALL USA: 1 (954) 839-4275
CALL SUECIA: 47 (760) 591 736
CALL COLOMBIA: 57 (321) 398-8567

Contact