Advertidos

Jesús nos previno de las dificultades para que permanezcamos firmes

 

Conferencia espiritual

 

El Señor nos avisó de antemano

Jesús no nos prometió un camino sin dificultades; al contrario, nos advirtió de antemano que las tendríamos, para que no nos tomaran por sorpresa. Saber que vendrán pruebas, incomprensiones e incluso oposición no debe desanimarnos, sino prepararnos. El que está advertido no se asusta cuando llega la dificultad; se afirma más en Dios.

Juan 16:1-2

Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo. Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.

Jesús habló estas cosas para que no tuviéramos tropiezo, para que cuando llegara la hora, recordáramos que ya nos lo había dicho. No es una advertencia para que bajemos los brazos, sino para que tomemos fuerzas. De eso queremos hablar hoy: de estar advertidos de las dificultades del camino, no para temer, sino para permanecer firmes, tomados de la mano de Dios.

¿Te sorprenden y desaniman las dificultades, o estás advertido para enfrentarlas firme en Dios?

El camino angosto no es fácil

A veces los creyentes esperan que seguir a Dios sea un camino cómodo y sin obstáculos, y se desconciertan cuando no lo es. Pero Jesús fue claro: el camino que lleva a la vida es angosto, y pocos lo hallan. No porque Dios quiera hacérnoslo difícil, sino porque seguir la verdad y el amor en un mundo torcido siempre cuesta.

Mateo 7:14

Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Si pretendemos recorrer el camino con nuestras solas fuerzas, nos agotaremos. Pero el Señor no nos llamó a caminar solos. Cada dificultad es una invitación a acercarnos más a Él, a tomarle de la mano con más fuerza. La estrechez del camino no es para desalentarnos, sino para enseñarnos a depender de Dios. El que entiende esto no abandona ante la prueba; se afirma. Nuestra victoria sobre el mundo es la fe, y esa fe se fortalece justamente en las dificultades.

¿Intentas recorrer el camino con tus fuerzas, o te apoyas en Dios en cada dificultad?

No te sorprenda el fuego de la prueba

La advertencia del Señor tiene un propósito: que la prueba no nos tome por sorpresa, como si nos sucediera algo extraño. Estando advertidos, podemos prepararnos, afirmarnos en Dios y enfrentar con calma lo que venga, sabiendo que es parte del camino y no una señal de que Dios nos abandonó.

1 Pedro 4:12-13

Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.

El que no está advertido, ante la prueba piensa que Dios cambió de planes o se alejó; el que está advertido sabe que la prueba es parte del camino y la enfrenta sin perder la paz. No te sorprendas cuando llegue el fuego; recuerda que ya estabas avisado. Y más aún, aprende a hallar gozo aun en medio de la dificultad, sabiendo que te acerca a Cristo y forma tu carácter. El que espera la prueba con el corazón preparado no es derribado por ella.

Cuando llega la prueba, ¿piensas que Dios te abandonó, o recuerdas que ya estabas advertido?

Cuídate de las desviaciones disfrazadas

No todas las dificultades vienen de afuera, en forma de oposición evidente. Algunas vienen disfrazadas: desviaciones de la enseñanza, voces que suenan religiosas pero apartan de la verdad, modas que se presentan como si vinieran de Dios. El Señor también nos advirtió de esto, para que no nos dejemos llevar por cualquier viento de doctrina.

2 Timoteo 4:3-5

Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.

Las desviaciones más peligrosas no son las que se ven de lejos, sino las que se disfrazan de verdad. Por eso el Señor nos pide ser sobrios, mantenernos firmes en la sana enseñanza, no dejarnos llevar por cada moda o fábula que aparece. Examina lo que escuchas a la luz de la Palabra y del amor de Cristo; lo que aparta del amor de Dios y de su verdad, por más bonito que suene, no viene de Él. El que está advertido discierne, y no se deja arrastrar por lo que reluce pero engaña.

¿Examinas lo que escuchas a la luz de la verdad de Cristo, o te dejas llevar por lo que suena bien?

Cuando la oposición viene de quienes creen servir a Dios

Jesús advirtió algo doloroso: que a veces la oposición vendría de personas convencidas de estar sirviendo a Dios. No siempre el que se opone lo hace con mala intención; muchas veces actúa por ignorancia, por no conocer de verdad el corazón del Padre. Esto nos ayuda a no llenarnos de rencor, sino de comprensión.

Juan 16:3

Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.

El que no conoce de verdad al Padre puede llegar a oponerse a su obra creyendo servirle. Por eso Jesús no respondió a sus opositores con odio, sino con compasión, llegando a pedir perdón por los que no sabían lo que hacían. Cuando alguien se oponga a tu fe, aun desde dentro del ámbito religioso, no respondas con amargura; responde con amor y firmeza, sin apartarte del camino. Recuerda que muchas veces actúan por desconocer el amor del Padre. No dejes que la oposición te llene de rencor; deja que te haga más firme y más compasivo.

El Libro de Urantia — 159:5.10

No combatáis el mal con el mal, ni respondáis al odio con odio. El reino de Dios avanza no por la fuerza ni por la lucha contra los que se oponen, sino por el amor paciente y la firmeza serena de los que conocen al Padre. Bendecid a los que os adversan, y permaneced firmes en la verdad.

El reino de Dios no avanza combatiendo a los que se oponen, sino por el amor paciente y la firmeza serena de los que conocen al Padre. Por eso, ante la oposición, no respondemos con la misma moneda; permanecemos firmes en la verdad y bendecimos a quienes nos adversan. Esa es la fuerza del que está advertido y arraigado en Dios: ni se deja vencer por la oposición, ni se contagia de su dureza. El amor firme vence donde el rencor solo destruye.

Cuando alguien se opone a tu fe, ¿respondes con rencor, o con amor firme y compasión?

Cimentados en Cristo, nada hay que temer

Frente a todas estas advertencias, hay una certeza que nos sostiene: nuestra vida está cimentada en Cristo, la piedra angular. Mientras nuestros cimientos estén en Él, ninguna dificultad podrá derribarnos. No es la ausencia de oposición lo que nos da seguridad, sino la firmeza de nuestro fundamento.

Efesios 2:19-20

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.

Somos miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento que es Cristo. Por eso, aunque vengan las dificultades, las desviaciones y la oposición, podemos estar firmes y valientes, porque Dios está con nosotros dondequiera que vayamos. No temas ni desmayes: el que tiene sus cimientos en Cristo resiste la tormenta. Las dificultades pueden sacudirte, pero no derribarte, si estás bien afirmado en Él. Esfuérzate y sé valiente, porque el Señor tu Dios está contigo. El que se mantiene en Cristo permanece firme aunque tiemble todo alrededor.

¿Está tu vida cimentada en Cristo, de modo que ninguna dificultad pueda derribarte?

Conclusión: advertidos, pero firmes

Estamos advertidos de las dificultades del camino: la estrechez de la senda, el fuego de la prueba, las desviaciones disfrazadas, la oposición incluso de quienes creen servir a Dios. Pero Jesús no nos advirtió para que temiéramos, sino para que, cuando lleguen, recordemos que Él ya nos lo había dicho, y permanezcamos firmes.

No te sorprendas cuando lleguen las dificultades; afírmate más en Dios, toma su mano con más fuerza, examina con discernimiento lo que escuchas, y responde a la oposición con amor firme y no con rencor. Recuerda que muchos actúan por no conocer el amor del Padre. Mantén tus cimientos en Cristo, la piedra angular, y ninguna tormenta podrá derribarte. El reino de Dios avanza por el amor paciente y la firmeza serena de los que conocen al Padre. Camina, pues, advertido pero confiado, sabiendo que el que está con Dios no tiene nada que temer.

Estás advertido: las dificultades vendrán, pero firme en Cristo y con amor paciente, nada podrá derribarte.

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