Dios siempre te tuvo en cuenta

Fuiste pensado y amado desde antes de la creación

 

Conferencia espiritual

 

Cuando sentimos que Dios nos olvidó

Muchas veces, en medio de las pruebas, los creyentes se sienten desamparados, como si Dios hubiera dejado de tenerlos en cuenta. Y también están los que, después de un tiempo en la fe, al no ver crecimiento, se preguntan si de verdad el Señor cuenta con ellos para algo. A todos los que alguna vez se han sentido así quiero hablarles hoy, porque hay una verdad que cambia esa mirada: Dios siempre te tuvo en cuenta.

Efesios 1:3-4

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.

Escogidos antes de la fundación del mundo: eso significa que, desde antes de la creación, Dios ya había puesto su mirada en cada uno de nosotros. Por eso, bajo ninguna circunstancia, por dura que sea, podemos pensar de verdad que Él nos ha olvidado. El sentimiento puede engañarnos; la verdad es que somos amados desde la eternidad.

¿Te has sentido olvidado por Dios? ¿Qué cambia saber que te pensó antes de crear el mundo?

El vacío que solo Dios llena

Al comienzo de la creación, la Escritura describe una tierra desordenada y vacía, con tinieblas sobre el abismo, y el Espíritu de Dios moviéndose sobre las aguas. ¿No se parece eso a como era tu vida antes de conocer a Dios?

Génesis 1:2-3

Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.

Quizá tenías lo necesario en lo material o en lo afectivo, pero por dentro sentías un vacío que no comprendías. Ese vacío solo lo podía llenar Dios. Y aun cuando no lo escuchabas, aun en tus rebeldías, su Espíritu se movía sobre tu vida, guardándote, esperándote. Llegó el día en que dijo sobre ti, como en la creación: sea la luz. Y la luz de Cristo empezó a alumbrarte, y las tinieblas fueron separadas de tu vida. Así de presente te tenía: esperando el momento de hacerse luz en ti.

Juan 8:12

Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Te ordenó la vida desde el principio

Tan presente te tuvo Dios que, en la misma creación, fue preparando el marco donde se desarrollaría tu vida. Dispuso el cielo, la tierra, el alimento, mucho antes de que nacieras. Nada de lo que necesitas fue improvisado; todo fue pensado por un Padre que te tenía en cuenta.

Jeremías 1:5

Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué.

Antes de formarte, ya te conocía. Esa es la cercanía de Dios contigo: no empezó a pensar en ti cuando llegaste a la fe, sino desde antes de tu nacimiento, desde antes de la creación misma. Por eso, cuando te reúnes con los hermanos, cuando escuchas su Palabra, no es por casualidad ni por mera costumbre social; es parte de un cuidado que viene preparándose desde el principio. Dios no improvisa con sus hijos; te ha tenido en cuenta en cada detalle, porque te ama.

¿Alcanzas a ver que Dios venía preparando tu vida desde antes de que nacieras?

Te alimenta el cuerpo y el alma

Hay un detalle hermoso en el relato de la creación: al tercer día, Dios dispuso el alimento para el cuerpo, la hierba y los árboles que dan fruto. Y al tercer día de su muerte, Cristo resucitó para ser el alimento de tu alma. Dios cuida de ti por entero: cuerpo y espíritu.

Juan 6:35

Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

Jesús es el pan de vida, el alimento que de verdad sacia el alma. Dios, que pensó en tu sustento material desde el tercer día de la creación, pensó también en tu sustento espiritual en la resurrección de su Hijo. No hay parte de ti que Él no haya tenido en cuenta. Por eso, en vez de sentirte olvidado, aliméntate cada día de Él, que se preparó para ser tu pan. El que te pensó desde la eternidad no te va a dejar sin lo que necesitas para vivir.

Te hizo para ser luz

Dios puso lumbreras en el cielo para alumbrar la tierra, y a ti también te puso para reflejar la luz de Cristo en medio de las tinieblas del mundo. Eres parte de su plan, tienes un lugar y una misión: ser luz.

Efesios 5:8

Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.

Si alguna vez piensas que Dios no cuenta contigo para su obra, recuerda esto: te hizo luz, y la luz no se hace para esconderse. Tú reflejas la luz de Cristo con tu testimonio, con tu cambio de vida, con el bien que haces, dejando atrás lo que pertenece a las tinieblas. No necesitas un cargo ni un título para ser luz; basta vivir como hijo de la luz allí donde estás. Esa es la misión que Dios te tenía reservada desde el principio: ser un rayo de su amor para los que andan en oscuridad.

¿Estás dejando que la luz de Cristo brille a través de ti, o piensas que no sirves para su obra?

Hecho a su imagen, amado con amor eterno

El ser humano que Dios pensó desde la creación lo hizo a su propia imagen, y a esa imagen te creó a ti. No eres un accidente ni un número; eres una obra pensada por Dios, hecha a su semejanza, amada con un amor que no tiene fin.

Jeremías 31:3

Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.

Con amor eterno te he amado: esa es la palabra de Dios para ti. No un amor pasajero ni condicionado, sino eterno, desde antes de la creación y para siempre. Cuando terminó de crear, Dios vio que todo era bueno en gran manera, y en ese todo estabas tú, pensado y amado. Por eso, cuando dudes de tu valor o te sientas olvidado, vuelve a esta verdad: eres hecho a imagen de Dios y amado eternamente por Él. Nada de lo que te pase puede borrar ese amor con que fuiste pensado desde siempre.

El Libro de Urantia — Documento 2:5.1

El amor del Padre nos sigue ahora y a lo largo del círculo sin fin de los siglos eternos. Cada hijo es amado de manera única y completa; ese amor no depende de nuestras circunstancias ni de nuestros méritos, sino de la naturaleza eterna de Dios, que es amor.

Tu parte: responder a quien te eligió

Saber que Dios siempre nos tuvo en cuenta no es para quedarnos pasivos, sino para responder con amor a quien nos amó primero. Él nos eligió y nos apartó para Él, y nuestra parte es vivir conforme a ese llamado, haciendo su voluntad.

Mateo 7:21

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

No basta con decir que somos suyos; el que de verdad ha comprendido cuánto lo ama Dios responde haciendo su voluntad, viviendo en su amor, sirviendo a los demás. No por miedo, sino por gratitud: porque fuimos amados primero, amamos; porque fuimos tenidos en cuenta, tenemos en cuenta a Dios y a los hermanos. Esa es la respuesta del corazón agradecido. Dios puso en ti su amor desde la eternidad; deja que ese amor dé fruto en una vida entregada a Él y al bien.

Si Dios te tuvo siempre en cuenta, ¿cómo le respondes tú con tu vida?

Aun en la prueba, Él está contigo

Es justamente en las pruebas cuando más sentimos que Dios nos ha olvidado. Pero la verdad es la contraria: es en la dificultad cuando más cerca está, sosteniéndonos. No siempre quita la prueba, pero siempre acompaña al que la atraviesa.

Isaías 43:2

Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.

Fíjate que no dice si pasas, sino cuando pases: las aguas y el fuego llegan a la vida de todos. Pero la promesa es que no los cruzamos solos. Dios no promete una vida sin dificultades, sino su presencia en medio de ellas. Por eso, cuando vengan las pruebas, no concluyas que Dios te abandonó; al contrario, es cuando más te sostiene, aunque no lo sientas. El que te pensó desde antes de la creación no te va a soltar en la hora difícil. Confía: en medio del agua y del fuego, Él está contigo.

En tus pruebas, ¿sientes que Dios te abandonó, o confías en que está contigo aunque no lo sientas?

Tienes un lugar en su obra

Así como Dios te tiene en cuenta para amarte, también te tiene en cuenta para su obra. Quizá sientes que no tienes un ministerio definido, que no fluyes en nada concreto, y por eso piensas que Dios no cuenta contigo. Pero cada hijo de Dios tiene un lugar y algo que aportar.

1 Corintios 12:18

Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.

Dios colocó a cada miembro en el cuerpo como Él quiso; nadie sobra, nadie está de más. Tal vez tu lugar no sea visible ni llamativo, pero es necesario. A veces el servicio más importante se hace en lo escondido: una oración, una palabra de aliento, un acto de amor que nadie nota pero que Dios ve. No esperes un gran ministerio para sentirte parte de su obra; empieza a servir con lo que tienes, donde estás, y descubrirás el lugar que Dios preparó para ti. El que te tuvo en cuenta desde la eternidad también tiene un sitio para ti en su obra de amor.

¿Buscas un gran ministerio para sentirte útil, o sirves ya con lo que tienes donde estás?

Conclusión: nunca estuviste solo

Tal vez has pensado que Dios te abandonó, que no te tiene en cuenta para nada. Pero la verdad es otra: te escogió antes de la fundación del mundo, te pensó en cada detalle de la creación, te alimenta el cuerpo y el alma, te hizo luz, te creó a su imagen y te ama con amor eterno. Nunca estuviste solo, y nunca lo estarás, porque Él prometió estar contigo todos los días.

No dudes más de su amor ni de tu lugar en su corazón. Eres un hijo escogido, pensado y amado desde siempre, con una misión: ser luz en el mundo. Deja de sentirte olvidado, abre los oídos a su voz, y responde poniéndote en sus manos para hacer su voluntad. Porque el Dios que te tuvo en cuenta desde antes de crear el mundo te tendrá en cuenta para siempre, y ha preparado lo mejor para ti.

Fuiste pensado y amado desde antes de la creación: nunca estuviste solo, y nunca lo estarás.

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